
Si buscamos la palabra “embarazo” en el diccionario de la RAE (la que limpia, fija y da esplendor) sorprende la primera acepción recogida, a saber: “Impedimento, dificultad, obstáculo”. Curioso, porque probablemente todos estemos pensando en la segunda acepción: “Estado en que se halla la hembra gestante”.
El problema viene cuando se utiliza la primera acepción como definición de la segunda y no sólo cobra virtualidad aquello tan manido de que “parirás a tus hijos con dolor” (no lo digo yo, lo dice el Génesis, capítulo 3, versículo 16), sino que surge un nuevo dogma, aquél que considera a la mujer embarazada como “impedida, con dificultades, un obstáculo”.
Sorprende la repercusión mediática que puede llegar a tener algo tan natural como un embarazo. Es cierto que algunos embarazos darían para interminables discusiones morales y éticas, como el de la madre-abuela que tuvo gemelos a los 65 años o el del transexual norteamericano que el próximo mes de julio dará a luz a niña porque su mujer no puede tener hijos. Sin embargo, en el año 2007 nacieron en España 460.000 niños, aproximadamente. En el año 2008 las previsiones de natalidad son similares. El hijo de la ministra será uno más.
El problema viene cuando se utiliza la primera acepción como definición de la segunda y no sólo cobra virtualidad aquello tan manido de que “parirás a tus hijos con dolor” (no lo digo yo, lo dice el Génesis, capítulo 3, versículo 16), sino que surge un nuevo dogma, aquél que considera a la mujer embarazada como “impedida, con dificultades, un obstáculo”.
Sorprende la repercusión mediática que puede llegar a tener algo tan natural como un embarazo. Es cierto que algunos embarazos darían para interminables discusiones morales y éticas, como el de la madre-abuela que tuvo gemelos a los 65 años o el del transexual norteamericano que el próximo mes de julio dará a luz a niña porque su mujer no puede tener hijos. Sin embargo, en el año 2007 nacieron en España 460.000 niños, aproximadamente. En el año 2008 las previsiones de natalidad son similares. El hijo de la ministra será uno más.
El debate ahora se centra en saber si la mamá-ministra compartirá su baja de maternidad con el papá-ministro consorte. Menos mal que ha sido niño. Sino, a estas horas habría algunos que estarían discutiendo una posible reforma constitucional...
No hay comentarios:
Publicar un comentario