sábado, 31 de mayo de 2008

Y punto.


Todos los 23 de abril regalo un libro. Cuando tengo suerte, me lo regalan a mí. Este año coincidieron regalo y regalada, así que me fui toda decidida a una macro-librería a ver qué encontraba.

Últimamente, para encontrar algo de literatura "normal" parece que hay que bucear por las estanterías, entre templarios, santos griales, hermandades secretas, conspiraciones judeo-masónicas y descendientes de la Magdalena. Madre mía, ¡qué fiebre mística y conspiranoica le ha entrado a todo el mundo! La culpa es de Dan Brown, por supuesto.

Pues cuando ya estaba a punto de desistir de mi intento y casi decidida a llevarme una guía de los mejores hoteles rurales de la Península, la portada de un libro me llamó la atención. Era una foto en blanco y negro de una mujer y el título del libro eran dos palabras que me cuesta tanto pronunciar que aquello me pareció una señal. Y punto.
En la solapa, la biografía de la autora, Mercedes Castro. Ferrolana y licenciada en Derecho. Demasiadas coincidencias y demasiadas señales.
Lo reconozco: me compré el libro por el título, la portada y la biografía de la autora. No sabía de qué iba, pero ahora que lo he terminado, creo que voy a empezarlo otra vez. No es sólo una novela negra, no es sólo una novela realista, no es sólo una novela llena de ironía. Es mucho más que eso. Y Punto es Clara Deza, su personaje principal. Y todas somos Clara. Y Clara es un poco como nosotras.
No os voy a decir de qué va. Sólo os diré que tenéis que leerlo. Y punto.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Yo tenía una granja en África


Ayer falleció Sidney Pollack, uno de los grandes de Hollywood, a los 73 años. En la retina de todos quedarán películas como "Tal como éramos", "Tootsie", "Memorias de África" y, para los más jóvenes, "La Tapadera". Incluso lo recordaréis por su última aparición en pantalla junto a George Clooney en la genial "Michael Clayton".

He de confesar que no fui capaz de ver "Memorias de África" hasta hace un par de semanas, y todo debido a mi patológica animadversión por Meryl Streep. Y sí, soy capaz de reconocer que es una de las mejores actrices que ha dado Hollywood. Pero de la misma forma que reconozco que el queso es un manjar divino y yo ni lo pruebo. (No, ni como queso ni me gusta Meryl Streep. Una que es original)

De todas formas, la película me impactó. Quizá por la carga emocional, por su final, porque me pilló en mal momento, porque es primavera o porque yo, al igual que el personaje de Karen (basado a su vez en Isak Dinesen), también creo que cuando los dioses quieren castigarnos atienden nuestras plegarias.

Y porque al bueno de Denys, tan mono él con su disfraz de cazador, tan independiente, tan voluble, tan castigador, tan generoso como para regalarle a Karen una brújula "para seguir el rumbo, aun sabiendo que la tierra fue creada redonda para que no podamos ver el final", al final le acabas cogiendo cariño.
Merece la pena verla. Merece la pena escuchar su majestuosa banda sonora. Y merecen la pena ese guión. Porque más de uno, al igual que Karen, se ha dicho a si mismo que "...Y cuando veo que no puedo seguir soportándolo, aguanto aún un momento más y entonces sé que puedo soportar cualquier cosa..."
Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong....

lunes, 26 de mayo de 2008

I don't like mondays



Llueve. Hace frío. El día es gris. Y además, es lunes. Para rematarlo, entramos en la última semana de mayo. Esta mañana, antes que el despertador, me ha despertado la lluvia. Y me he levantado pensando en aquella canción de los Boomtown Rats que decía "Tell me why I don't like mondays".


La lluvia es vida. Los campos la necesitan y la huerta murciana también. Cuando algo nos llega en el momento en que lo necesitamos, decimos que nos "viene como agua de mayo". Pero francamente, este mayo mío no necesitaba tanta agua.

Decía un amigo mío que la lluvia es música y se han escrito casi tantas canciones sobre la lluvia como sobre el amor. November Rain de Guns and Roses. Here comes the rain again, The Eurythmics. Purple Rain de Prince. Rain drops keep falling on my head. Rainy day women de Bob Dylan. I can stand a little rain, de Joe Cocker. Esta tarde vi llover. Who'll stop the rain?. Have you ever seen the rain? Rainy night in Georgia. Singing in the rain. It's raining men.

Aunque mezclando la lluvia y los lunes, hoy me quedo con aquella de los Carpenters que decía "Rainy days and mondays always get me down".

¡Feliz y lluvioso lunes!

domingo, 25 de mayo de 2008

Europa no perrea


Pues no ha podido ser. Un año más, no hemos ganado Eurovisión. Aunque en palabras de nuestro representante, Rodolfo Chikilicuatre, "llegar a la final ya era un triunfo, porque siempre nos quedamos en cuartos."

Nunca había dado tanto que hablar el Festival de Eurovisión. Desde las radicales posiciones que tomaban detractores y fans del Chiki Chiki, hasta las sospechas de compra de votos por parte del régimen franquista el año que ganó Massiel. ¡Incluso Cliff Richard ha entrado en la polémica reclamando para sí el triunfo del 68!

Ayer por la noche, media España estaba pendiente del televisor. El Chiki Chiki, nos guste o no, ha conseguido levantar los índices de audiencia del Festival. El director de Eurovisión España, Miguel Loredo, calificó en su día la elección como representativa de "la España más choni, paleta, pueblerina y casposa" amén de decir que "la elección no ha sido democrática porque no representa el deseo nacional."

Curiosas afirmaciones, cuando ha sido el año que más democrática ha sido la elección de nuestro representante: todos podíamos votar y todos podíamos presentarnos. Eso es lo que tiene la democracia, Sr. Loredo.

Me confieso fan absoluta del Chiki Chiki y me siento orgullosa de esos 55 puntos que nos hemos llevado (¡Gracias Andorra por los "tuelf poins gou tu espain"!). Tal vez sea choni, paleta o pueblerina, pero este verano yo, como muchos de vosotros, bailaré el brikindans, el crusaito y el maikelyason. ¡Perrea, perrea!

jueves, 22 de mayo de 2008

Besos para todos


La gente se besa poco. Ello a pesar de que vivimos en un país donde tocarse y besarse no se interpretan como una intromisión en el "espacio personal" del otro.

Una marca de cosméticos alemana ha instalado estos "kissing points" en las estaciones de tren para publicitar un pintalabios. Creo que deberían extenderse a aeropuertos, estaciones de servicio, edificios oficiales, cines, teatros, discotecas y guarderías.

Si hay "puntos de fumadores", ¿por qué no instalar puntos de besadores? Tal vez seríamos un poco más felices.

Os mando un beso. Virtual, tecnológico, frío. Pero un beso al fin y al cabo.

Nadie hablará de nosotras cuando hayamos parido


Si buscamos la palabra “embarazo” en el diccionario de la RAE (la que limpia, fija y da esplendor) sorprende la primera acepción recogida, a saber: “Impedimento, dificultad, obstáculo”. Curioso, porque probablemente todos estemos pensando en la segunda acepción: “Estado en que se halla la hembra gestante”.

El problema viene cuando se utiliza la primera acepción como definición de la segunda y no sólo cobra virtualidad aquello tan manido de que “parirás a tus hijos con dolor” (no lo digo yo, lo dice el Génesis, capítulo 3, versículo 16), sino que surge un nuevo dogma, aquél que considera a la mujer embarazada como “impedida, con dificultades, un obstáculo”.

Sorprende la repercusión mediática que puede llegar a tener algo tan natural como un embarazo. Es cierto que algunos embarazos darían para interminables discusiones morales y éticas, como el de la madre-abuela que tuvo gemelos a los 65 años o el del transexual norteamericano que el próximo mes de julio dará a luz a niña porque su mujer no puede tener hijos. Sin embargo, en el año 2007 nacieron en España 460.000 niños, aproximadamente. En el año 2008 las previsiones de natalidad son similares. El hijo de la ministra será uno más.

El debate ahora se centra en saber si la mamá-ministra compartirá su baja de maternidad con el papá-ministro consorte. Menos mal que ha sido niño. Sino, a estas horas habría algunos que estarían discutiendo una posible reforma constitucional...

viernes, 9 de mayo de 2008

El efecto Carla




Me he comprado el Paris Match de esta semana. (No es petulancia, sino la única forma que tengo de no olvidar mi francés. Eso, y los telediarios de TV5 a través de Canal Satélite.)

Publican un reportaje inquietante sobre el índice de popularidad de Sarkozy. En un año, el mediático presidente que en el mes de septiembre rozaba el 70%, ha sufrido una caída en picado batiendo todos los récords de impopularidad hasta ahora, con sólo un 32% de opiniones favorables. Los motivos: el presidente es poco “creíble”, la situación económica se deteriora y habla demasiado de su vida privada.

De nada sirven los 90 minutos televisivos en los que Sarko reconoce sus errores y pide perdón a los franceses. La entrevista es analizada por un batallón de psicoanalistas, psicólogos, directores de recursos humanos, publicistas, analistas políticos y enviados especiales.
“Sarko es como un adolescente caprichoso. Un enfant terrible. Cuando quiere algo, lo consigue. Y cuando lo tiene, ya no le interesa o no sabe lo que quiere hacer con él.”

Su vida privada ha traspasado las fronteras del Elíseo. Todo el mundo sabe que su mujer, enamorada de otro, se mantuvo a su lado durante la campaña electoral, sin llegar a votarle, para días más tarde abandonarlo todo por su amante. Si Sarko fuese Enrique VIII, probablemente le habría cortado la cabeza a Cecilia. Los tiempos cambian y los mandatarios también. Hoy no cortan cabezas. Hoy se casan con top-models.

En la retina de todos quedan esas idílicas imágenes del mandatario y la modelo-cantante de viaje en Jordania y Egipto, curando las heridas del desamor y el abandono (él), buscando estabilidad y poder (ella). "Siento que no puede ocurrirme nada malo cuando estoy con él" (Carla dixit).

Sarko está enamorado. Y ya se sabe que cuando uno se enamora, los problemas parecen menos. Menos numerosos, menos graves, menos importantes. Uno se desinhibe, se sume en un estado de borrachera feromónica donde nada que no sea nuestro amor nos puede importar. ¿Qué nos importa la crisis económica cuando nos enamoramos? Los asesores del Presidente dedican horas a analizar si es correcto que Carla opte por unos zapatos sin tacón en su visita de Estado a Gran Bretaña. Tal vez deberían dedicar más tiempo a arreglar los problemas de los franceses que, enamorados o no, tienen dificultades para llegar a fin de mes.

Dicen que Carla suaviza y templa los arranques de su marido (¿Alguien se acuerda de aquellos famosos “Apártate, capullo” o “Baja aquí si eres hombre” que dedicó Sarkozy a dos compatriotas que no querían saludarlo?) Ella parece haber conseguido que los franceses vean a su Presidente como un ciudadano más. Que siente, que padece, que sufre, que se enamora, que se equivoca, que vive. A esto, sus asesores lo llaman
el efecto Carla.

"Seré la primera dama hasta el final del mandato de mi marido y su mujer hasta la muerte". Demoledor. Eso sólo lo sabremos con el tiempo.

lunes, 5 de mayo de 2008

Cultura general




Me envían un vídeo por correo electrónico. Cinco adolescentes, estudiantes de 3º y 4º de la E.S.O. (1º y 2º de BUP, para aquéllos que aún no hagan bien la conversión), se enfrentan a unas durísimas preguntas de cultura general. Historia, Lengua, Literatura, Política y Televisión. Así, todo mezclado. ¡Que mala leche el periodista! Siempre haciendo preguntas incómodas…

No importa. Los adolescentes de hoy en día tienen recursos. No hay más que escuchar la respuesta de una joven a la pregunta de “¿En qué año fue la Guerra Civil Española?”. Ella responde: “¿Cuál? ¿La primera o la segunda?”. Mientras sus compañeros barajan años, cifras y siglos que van desde “1975” a “1948 o 1966”, que responde otro, pasando por “En el siglo XX, ¿no?”. Ella sabe que había dos. Dos guerras. Dos Españas.

Vamos con algo más actual. Una pregunta de telediario: “¿Quién es el Ministro del Interior?”. Rajoy, Solbes, Moratinos, Esperanza Aguirre, Camps y Zapatero. No pasa nada. A los jóvenes de hoy en día no les interesa la política. Eso ya lo sabíamos.

Pasamos a las cuestiones lingüísticas. Participio del verbo freír. Ésa es la pregunta. Retorcida, ¿eh? Bien, pues ahí van las respuestas: “Freído”, “Friendo”, “Haber freído” y “Mi profesora de lengua me va a matar”. (O tú a ella cuando escuche la entrevista, chaval)

Nos quedan dos. Vamos a ponerlo fácil. ¿Quién escribió el Quijote? “Empieza por V, ¿no?, No me acuerdo, Buff, Hostia”. Me reservo los comentarios.

Última oportunidad: ¿Cómo se llaman los habitantes de Badajoz? “Vallecanos o algo de eso” y “Onubenses”. El mejor: “No lo sé. Yo nunca los he llamado” Sí, señor. ¡Sólo faltaba que te preguntaran nombres y apellidos!

Premio de consolación: todos aciertan en la última pregunta y responden sin dudar quién es Jaime Cantizano.

Apuesto mi sueldo de este mes a que los encuestados sabrían recitarnos de memoria los nombres de los concursantes de Operación Triunfo, de todos los ganadores del Gran Hermano, la alineación del Barça en la última jornada y la talla del sujetador de la última stripper que se acostó con Dinio.

La culpa, como siempre, de los periodistas por hacer preguntas trampa y de los profesores, que les tienen manía. Quiero pensar que escogieron a los más tontos del barrio para la encuesta, pero ni siquiera eso me sirve de consuelo.

Táctica y estrategia

TÁCTICA Y ESTRATEGIA

Mi táctica es mirarte
aprender como sos
quererte como sos .

Mi táctica es hablarte y escucharte
construir con palabras un puente indestructible .

Mi táctica es quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé con qué pretexto
pero quedarme en vos .

Mi táctica es ser franco y saber que sos franca
y que no nos vendamos simulacros
para que entre los dos
no haya telón ni abismos.

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más simple
mi estrategia es que un día cualquiera
no sé cómo ni sé con qué pretexto
por fin me necesites.